La entrevista de trabajo

Alberto González Andrades

 

En el post de hoy vamos a tratar un tema que no debe pasar desapercibido para el candidato a un puesto de trabajo: el entorno de la entrevista.


Cuando es llamado a un proceso de selección, vistas las fases habituales en cada proceso, el candidato debe y suele preparar de forma exhaustiva la parte técnica pero tiende a olvidar prepararse para todo lo que rodea esa parte técnica, y es que una entrevista no es solo un examen de conocimientos del candidato. (ATENCIÓN: Aunque parezcan estupideces siempre hay alguien que hace lo que no debe).


Creo que de cara a una entrevista deben cuidarse mucho ciertos aspectos que te pueden diferenciar del resto de candidatos y que se podrían clasificar en apariencia y actuación, aspectos muy importantes que comprenderemos mejor si entendemos la entrevista como una reunión con un cliente muy importante en la que tu mismo eres el producto. Con la apariencia me refiero a todas aquellas cuestiones que el entrevistador puede conocer de ti desde el momento en el que cruzas la puerta de su despacho, o incluso antes, desde la forma de vestir, al olor (sí, el olor) hasta tu imagen en las redes. Por otra parte, con “actuación” me refiero a las conductas del candidato durante la entrevista, principalmente gestos, pero también entonación o postura.

En líneas generales estas son mis recomendaciones para una entrevista:


APARIENCIA


Vestimenta


Serán frases muy manidas, pero no hay segundas oportunidades para una primera impresión y la primera impresión se forja en los primeros 30 segundos. No puedes permitirte perder el empleo sin haber siquiera abierto la boca así que prepárate bien. Supongo que si estas leyendo esto es porque estudias Derecho así que vístete como un buen abogado. Intenta escoger colores que no sean demasiado llamativos siendo recomendable un traje azul marino o gris marengo, acompañado de camisa blanca o azul. Vestir de traje es un arte, pero basta con saber que no da la mejor de las impresiones ir con un traje demasiado grande o demasiado pequeño, que no parezca que vas con ropa prestada. Quedan prohibidas pajaritas y corbatas demasiado estrechas. En el caso de las mujeres podéis optar por un vestido (no vais a una discoteca, así que olvidad escotes pronunciados o demasiado ajustados) o por un traje con blusa o camisa, siguiendo las mismas reglas de colores que para los hombres.


Un hombre se viste por los pies, así que no olvides dar la importancia que se merecen a los zapatos. En el caso de los hombre evitaría mocasines o cualquier otro calzado que pueda parecer más informal (mis preferidos son los oxford) y no olvides dar lustre a tus zapatos la noche anterior. Para las mujeres solo recordad que no es recomendable el uso de tacón alto, pero tampoco zapato plano, siendo lo recomendable un tacón de entre 5 y 7 centímetros.


Pequeño tip: Hombres, llevad una corbata de repuesto; mujeres, llevad medias de repuesto. Nunca se sabe que puede pasar.

 

Higiene


Aunque a nadie le guste hablar de esto y aunque parezca muy obvio, tienes que cuidar tu higiene el día de la entrevista. Parece que los despachos se van adaptando al tiempo actual y se permite llevar vello facial pero hasta hoy no he visto a ningún barba poblada llegar a socio así que aféitate o lleva tu barba bien cuidada. En el caso de las mujeres es importante cuidar el tema del maquillaje, no parece adecuado ir “sobremaquillada”.


En el tema de olores recuerda que puedes estar mucho tiempo en la sala, en una distancia relativamente corta con el entrevistador, así que intenta no usar fragancias con un aroma demasiado fuerte y evita fumar antes de la entrevista (el olor se impregna en ropa y cabello).


ACTUACIÓN


Una vez enfrascado en la entrevista hay que prestar atención a cuestiones que normalmente se nos pasan por alto y que se centran en la comunicación no verbal y en la actitud. Desde el primer momento el entrevistador va a estar atento no solo a lo que dices sino también a cómo lo dices.


Al entrar en la sala y saludar al entrevistador cuida el apretón de manos (a nadie le gusta un candidato que saluda “pescado”) y, aunque no lo estés, aparenta estar (ser) seguro de ti mismo. No olvides que esto es un juego de apariencias. Miradas fijas, pero sin acosar y, si la entrevista fuera sentado (lo más normal), no te encorves en la silla, si quieres dar mayor énfasis a algo acércate doblándote desde la cintura, no desde la espalda. A la hora de hablar, intenta realzar lo que dices usando tu cuerpo, especialmente tus manos, al final si no las mueves se convierten en un estorbo y te hacen parecer “lacio”, cuida tus tics nerviosos: durante el tiempo que dure la entrevista olvídate de “taptapear” en la mesa o con los pies, nada de movimientos inconscientes de piernas o juguetear con el bolígrafo.


Como último consejo que recomiendo usar siempre, fíjate bien en todo momento en los gestos y la actitud del entrevistador, te ayudará a saber cómo vas, si has conseguido captar la atención o si la cosa va realmente mal y a corregirlo si aun queda tiempo.

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